Estábamos nerviosas…
Ella miraba a todos lados esperando que esa puerta grande negra se abriera, para ella el cole, para mí se abre la puerta de la caja de Pandora, donde todas las emociones estaban en mi estomago hecho un nudo, con la piel de gallina no he podido dejar de observarla… mi princesita se hace mayor a pesar de mi intento de parar el tiempo.
Este último mes con ella ha sido uno de los mejores porque con su pequeña lengua de trapo no ha parado siempre tiene algo que decir y siempre me saca una sonrisa o una carcajada… desde un pis que se escapa que encogida de hombros con las palmas mirando al cielo me dice –Mami… no pasa nada, ha sido un accidente ¡¡¡ pasando por un Mami te quiero al sol y vuelta o terminando con un abrázame… si es que la adoro y por supuesto la voy a echar mucho de menos…
El cole ese gran edificio que se alza ante nuestras miradas, en el cual hasta que no pasa el tiempo no te das cuenta de lo importante que es nuestras vidas, los momentos que pasamos en ellos se graban en nuestras retinas, de allí salimos educados o maleducados, cultos o zoquetes, valientes o cobardes, extrovertidos o tímidos, así hasta forjar nuestro YO interior… que poco a poco sera mas importante que nuestro YO exterior.
Para mí el colegio supuso encontrar a mi mejor amiga, disfrutar de las clases, de la comba o la goma de saltar, de mis profesores que tanto me aportaron…alli me trague un botón, perdi mi primer diente que se me fue por la taza del water, aprendi las tablas de multipilcar, hacer guirnaldas con tiras de papel...
Con el uniforme del colegio conocí a Carlos…
Aprendí mucho mas que materias aprendí que el colegio no hace de ti lo que quieres ser pero sin su ayuda nunca lo conseguiría.
Disfruta mi princesa, juega, rie, lee, aprende, corre, escribe, canta… y sobre todo se tu misma para que los demás también puedan aprender de ti.

